¿Qué hacer cuando el temor ataca? -Parte 2

Continuamos con la segunda parte de prédica sobre cómo enfrentar el temor. En la primera parte, vimos que el temor no proviene de Dios y que el primer paso para vencerlo es identificarlo y luego confiar plenamente en Dios. Ahora, profundicemos en otras poderosas herramientas espirituales.

Alaba a Dios hasta que el temor se vaya

Volvamos al Salmo 56:4: "Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo."

David no solo confió en Dios a pesar de ser perseguido por Saúl, sino que también eligió alabar a Dios. La alabanza es uno de los grandes antídotos contra el temor. Los Salmos son poemas y canciones que David escribió a Dios en tiempos de prueba y dificultad. Nosotros también necesitamos tener nuestra propia alabanza en medio de las tribulaciones.

Cuando el temor me ha invadido, a menudo no tengo cabeza para orar, pero siempre tengo corazón para alabar. Subo el volumen a la alabanza en mi vida, lleno mi casa y mi corazón de adoración. La alabanza es uno de los antídotos más potentes y eficientes contra el temor. Mi consejo es: cuando el temor toque a tu puerta, responde con alabanza y adoración. Es el momento de subir el volumen a tu adoración a Dios.

Entonces, en resumen, cuando el temor ataca:

  1. Confía en Dios.
  2. Alaba a Dios.

Cree que Dios está contigo siempre

El Salmo 118:6 (NTV) declara: "El Señor está conmigo; no tengo miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?"

El Señor está conmigo. Puedo estar rodeado de temores, el temor puede haber llenado mi mundo, pero no llenará mi corazón si soy consciente de que el Señor está conmigo. El salmo es claro: "El Señor está conmigo y no tengo miedo".

Nuestra tercera estrategia es: cree que Dios está contigo en todo tiempo. Esto hace toda la diferencia del mundo. A veces olvidamos esta verdad bíblica, esta promesa, y es precisamente en esos momentos de amnesia espiritual que el enemigo aprovecha para atacarte con temor. David se recuerda a sí mismo esta verdad. Cada vez que recordamos y aplicamos la verdad de que Dios está con nosotros, el temor huye.

Incluso en el valle de la sombra de muerte, en el valle de las lágrimas y el dolor, en el desierto más árido o bajo la tormenta más fuerte, Dios está contigo. Si Dios está contigo, ¿qué te pueden hacer esas circunstancias, esa situación, esa enfermedad o ese enemigo? No te hundirás en la tormenta, no te perderás en el desierto, no tendrás temor.

Dios no solo está contigo el domingo en la iglesia, o cuando oras, o cuando te portas bien. Él está contigo siempre. La fe no es negar la existencia de tus temores; la fe es creer que Dios es más grande que tus temores. El gigante del miedo puede estar allí, pero el Gigante de gigantes está contigo.

Isaías 41:10 lo expresa perfectamente: "No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desanimes, porque yo soy tu Dios. Yo te daré fuerzas, siempre te ayudaré, siempre te sostendré con mi mano derecha victoriosa". La razón para no temer es la presencia constante de Dios. Él es quien te da fuerzas, siempre te ayuda y siempre te sostiene.

Permanece en el amor de Dios

Finalmente, y de manera crucial, Primera de Juan 4:18 (NTV) nos dice: "El amor perfecto echa fuera todo temor."

Cuando el temor ataque, además de confiar, alabar y creer en su presencia, vas a permanecer en el amor de Dios. ¿Por qué? Porque el amor de Dios tiene un poder liberador que te libera de todos tus temores. El amor de Dios y el temor no pueden coexistir en el mismo espacio. Donde está el amor, la llama del temor se apaga.

El temor del mundo no puede echar fuera el amor de Dios, pero el amor de Dios sí puede echar fuera el temor del mundo. Sin embargo, el enemigo intentará hacerte dudar del amor de Dios, usando circunstancias, problemas y, a veces, personas. Sabe que si estás enraizado en el amor de Dios, no tendrás temor.

Si Dios te ama, Él cuidará de ti, te protegerá, te proveerá y hará que todas las cosas obren para bien. El amor es lo opuesto al temor; es como agua al fuego. Ser intencional en recordarte constantemente el amor de Dios es una vacuna diaria contra el temor.

Dios te ama demasiado, y nada ni nadie –ningún problema, circunstancia o adversidad– puede separarte de su amor. Es inmenso, sin reservas, sin restricciones ni condiciones. Debes ser consciente de ese amor. El enemigo atacará tu seguridad y confianza, no tanto en la existencia de Dios, sino en el hecho de que ese Dios omnipotente y creador del universo te ama a ti personalmente.

Así que, cuando el temor ataque, recuerda esta poderosa receta:

  1. Confía en Dios.
  2. Alaba a Dios.
  3. Cree que Dios está contigo siempre.
  4. Permanece en el amor de Dios.

¿Estás listo para aplicar estas verdades en tu vida y vencer el temor? Si quieres verlo en video aquí lo comparto completo, incluye la parte I y parte II.

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